Ferdinand Lindermann, " la cuadratura del círculo"
Ocurrió hace poco, cuando las palabras hablaban sobre calles silenciosas y sin nadie, en el que los pocos ruidos apreciables fueron los de radios y televisores, que a viva voz alternaban las voces de la tristeza y los pasatiempos del olvido.
En el asfalto el sol proyectaba su intensidad, en otros lugares las nubes tapaban el cielo, pero en todos los escenarios predominaba un intenso vacío donde lo inanimado encontró un paralelismo, una puerta entre el pasado y del presente, donde los vasos comunicantes se unieron en momentos sucedidos desde hace décadas junto a lo más reciente.
Sucedió hace mucho, cuando los sueños expresaron acerca de espacios ruidosos en multitud, en el que los numerosos estrépitos audibles y visibles fueron altavoces, tiovivos y carruseles, que con su potencia regalaban la alegría y el recuerdo.
Sobre el albero y la tierra, el cielo apagaba aquella tarde; en cualquier lado las atracciones y los sonidos cesaron, y entonces lo macabro, lo grotesco, junto a los vestigios desde aquel instante, viajaron como en un calendario de cartón para llegar a futuro lejano de casi cuarenta años.
Como una paradoja griega en la frontera del tiempo.
RAFAEL MEDINA DELGADO

