martes, 4 de agosto de 2020

RECUPERAR Y COMPARTIR LOS INSTANTES INDELEBLES

Uno de los cortos y más bellos episodios de la vida sucedía cuando, por un instante o bien por un corto espacio, con una mente adolescente, sin color aún, con tantas cosas que absorber por delante, con tan solo 14 o 15 abriles, te sentabas frente al televisor y se proyectaba algo que no esperabas, que no lo conocías; pues bien, ese algo era sólo para ti; una dedicatoria que se quedaría grabada para siempre entre cientos y miles de recuerdos. Algo INDELEBLE.


Y fue un día, sí, un día frente al televisor. En paralelo, ni tus jóvenes oídos podían captar ruidos lejanos por la sencilla razón de que no se producían: eráis la tele y tú, pero también pudo ser la radio y tú, aquella revista y tu o aquel cassette -que tanto repetías- y tú.


Después ¿ cuántas veces ellos y tú coincidisteis en haber compartido aquel momento cada cual, desde su casa o o incluso en un cine ? Al día siguiente lo comentabais con ilusión, asombro, un asombro del que nació la filosofía, cuando se preguntaba el porqué de las cosas. ¿ Qué ha pasado con esa filosofía ?


Los instantes, como decía al principio, quedan, pero cada vez menos ¿ verdad amigos ? Afortunadamente los conservo, los actualizo y los sigo viviendo, mas tú también puedes hacerlo.


Que no te coma la rutina, que la familia, la playa, el chiringuito y el campo no te roben lo que sólo tú viviste. Compártelo, lucha si quieres por ello, quizá haya gente que a buen seguro lo hayamos vivido también, como yo, lo que por ejemplo abajo se puede escuchar y que, de forma inesperada, me sorprendió hace 35 años.




miércoles, 27 de mayo de 2020

EN LA FRONTERA DEL TIEMPO

Ferdinand Lindermann, " la cuadratura del círculo"

Ocurrió hace poco, cuando las palabras hablaban sobre calles silenciosas y sin nadie, en el que los pocos ruidos apreciables fueron los de radios y televisores, que a viva voz alternaban las voces de la tristeza y los pasatiempos del olvido.


En el asfalto el sol proyectaba su intensidad, en otros lugares las nubes tapaban el cielo, pero en todos los escenarios predominaba un intenso vacío donde lo inanimado encontró un paralelismo, una puerta entre el pasado y del presente, donde los vasos comunicantes se unieron en momentos sucedidos desde hace décadas junto a lo más reciente.



Sucedió hace mucho, cuando los sueños expresaron acerca de espacios ruidosos en multitud, en el que los numerosos estrépitos audibles y visibles fueron altavoces, tiovivos y carruseles, que con su potencia regalaban la alegría y el recuerdo.





Sobre el albero y la tierra, el cielo apagaba aquella tarde; en cualquier lado las atracciones y los sonidos cesaron, y entonces lo macabro, lo grotesco, junto a los vestigios desde aquel instante, viajaron como en un calendario de cartón para llegar a futuro lejano de casi cuarenta años.




Como una paradoja griega en la frontera del tiempo.



RAFAEL MEDINA DELGADO

viernes, 8 de mayo de 2020

LA BITÁCORA DEL MIEDO

LA BITÁCORA DEL MIEDO


Ayer, un amigo se enteró que hacía muy poquito estaban descubriendo restos del virus en cuestión en el agua residual: no me extrañó en absoluto de que empezaran a "introducir" otro miedo más sobre los ciudadanos; mas no salí de mi asombro cuando tras haberme empapado de dicha noticia, esta mañana vuelven a rociar algo nuevo que relaciona al virus de turno, esta vez con ciertas enfermedades raras en los bebés, algo que a decir verdad jamás había leído antes, al igual que tantísimas firmas de organismos de salubridad y de blogs de médicos o supuestos doctores, de páginas de universidades, de científicos, todos ellos expertos en medicina, cada cual con una teoría actualizada un día sí y otro también con su propio informe y criterio, por lo que, claro, las cosas me empiezan a oler a quemado cuando me doy cuenta que la constante de la contradicción comienza a dejar un rastro detectable. Por ejemplo ¿ porqué ahora dicen que la lejía mezclada con agua caliente no es aconsejable para la desinfección porque el calor la evapora ? Ahora, resulta que además tampoco puedes meter la máscara para su limpieza en un lavabo o recipiente, porque, al evaporarse el virus, puedes respirarlo.

Desde que empezó esta historia, un día hay una cosa y después otra; mientras, el ciudadano ya menos recluido pero rodeado de por sí de tantísimos inconvenientes para casi cualquier actividad, recibe dosis diarias de miedo que, por supuesto, debe afectar a muchos pese a que éstos lo callen porque políticamente no sea correcto decir la inseguridad que se puede llegar a sentir; algo que me pareció notar hará unos días, cuando una mujer le dijo a la cajera del supermercado ( por supuesto, a menos de dos metros y sin máscara ), que había visto en una alcantarilla un insecto tan grande cuyo tamaño pareció corresponder a un avispón americano que, según una lectura reciente informó, puede matar a una persona. 

La avispa gigante, el asteroide de hace dos semanas, los ovnis desclasificados, el virus en bebés, el elemento maligno que ahora lo van a meter en el agua, en el semen......

La Invasión de los ladrones de cuerpos, Pánico en las Calles, Avispas Asesinas, 12 Monos, La Amenaza de Andrómeda, y un largo etcétera cuán ensalada diaria catastrofista, es más difícil de digerir en tan poco tiempo que un plato de Crónicas Carnívoras que ni Elia Kazan ni Robert Wise lo pudieran haber elaborado.

¿ No les parece como algo macabro en todo esto ? ¿ hay acaso verdades y mentiras entre tantas cosas que pudieran estar orquestadas ? ¿ hay o no hay teoría de la conspiración ? Una cosa sí parece ser segura, y la entrecomillo, sin conocer la procedencia, mas sí podría ser la respuesta: " hoy no pienses, mañana....".

Rafael Medina